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Marruecos - Norte - Día 5

 

Marruecos - Norte - 2026

Volubilis - Meknes (03/05/2026)

Unos 160Km teniamos de camino para llegar al sitio arqueológico de Volubilis, que a 60 Km por hora suponian unas 3h de ruta como mínimo...

Amaneció lloviendo en Chefchaouen, así que no nos dió tanta pena irnos...

Nos hicimos una foto de despedida en el letrero con el nombre de la ciudad, que se ha hecho típico ya en todas las ciudades para los turistas.

La primera parada fue a coger provisiones en un pueblo de los que nos pillo de paso en una tienda típica de las que hay montones en Marruecos.

Son tiendas, similares a los "chinos" en España pero con montones de neveras de bebidas que curiosamentes estaban casi todas apagadas, así que para encontrar bebida fría había que hacer varias paradas.

Despues de numerosos pueblos, rotondas con policias con radar móvil, burros y demás llegamos a Volubilis casi a la una de la tarde....ya sin nada de lluvia y bastante calor.

Lo del calor en donde hay ruinas romanas o griegas es algo inseparable...una cosa siempre acompaña a la otra. 😅

Volubilis es uno de los yacimientos arqueológicos romanos más importantes de Marruecos.

La Casa de Venus, una de las viviendas más lujosas excavadas en la ciudad, que conservaba importantes mosaicos con escenas mitológicas.

El recinto arqueológico ocupa aproximadamente 42 hectáreas.

La ciudad fue fundada en la Antigüedad y las fuentes oficiales marroquíes la sitúan en el siglo III a. C.

UNESCO la describe como una antigua capital mauritana que posteriormente se convirtió en un importante enclave romano.

Volubilis estaba protegida por una muralla construida entre los años 168 y 169 d. C.. El recinto defensivo tenía torres y varias puertas de acceso.

Antes de convertirse en una ciudad romana, Volubilis perteneció al reino de Mauritania, un antiguo reino del norte de África que no debe confundirse con el actual Estado de Mauritania.

La ciudad alcanzó gran importancia durante el periodo romano como parte de la provincia de Mauritania Tingitana, situada en uno de los extremos occidentales del Imperio romano.

Volubilis fue una ciudad considerablemente grande para su época.

La Oficina Nacional de Turismo de Marruecos señala que llegó a tener alrededor de 20.000 habitantes durante su periodo de máximo desarrollo.

Su ubicación no fue casual: estaba situada en una zona agrícola muy fértil, algo que permitió desarrollar una economía basada, entre otras actividades, en la agricultura y la producción de aceite de oliva.

El cultivo del olivo tuvo una importancia enorme en la economía de Volubilis. Todavía pueden verse numerosas prensas de aceite entre las ruinas, algunas de ellas perfectamente identificables.

El Decumanus Maximus era una de las principales arterias de la ciudad romana. Su trazado atravesaba Volubilis y estaba flanqueado por edificios, viviendas y establecimientos comerciales.

Algunas de las viviendas de Volubilis eran auténticas casas señoriales romanas, organizadas alrededor de patios interiores y decoradas con mosaicos, columnas, fuentes y elementos escultóricos.

Al recorrer esta avenida todavía pueden observarse las bases de las columnas y las estructuras de las antiguas viviendas, lo que permite imaginar cómo era la ciudad en época romana.

La ciudad no tenía un trazado completamente uniforme. UNESCO distingue entre una zona relativamente llana, donde se aplicó un sistema urbanístico hipodámico, y áreas más accidentadas donde se utilizó una planificación en terrazas.

Volubilis conserva una importante cantidad de inscripciones en latín, lo que permite conocer nombres, cargos, acontecimientos y aspectos de la vida social de sus habitantes. UNESCO destaca especialmente la riqueza epigráfica del yacimiento.

Una de las mayores sorpresas de Volubilis son sus mosaicos romanos, muchos de los cuales permanecen in situ en los suelos de las antiguas casas. Son especialmente interesantes porque representan escenas mitológicas y de la vida cotidiana.

Otro de los grandes mosaicos representa las Doce tareas de Hércules, una composición que permite identificar diferentes episodios de la famosa mitología del héroe griego.

En el yacimiento se han encontrado estatuas de mármol y bronce, además de mosaicos, elementos arquitectónicos y otros objetos que documentan la riqueza artística de la ciudad.

El Foro constituía el centro político y religioso de la ciudad, donde se concentraban algunos de los edificios públicos más importantes.

Lo más interesante es que Volubilis no fue exclusivamente romana: UNESCO identifica en el yacimiento evidencias de culturas libio-bereberes, mauritanas, romanas, cristianas y árabe-islámicas.

La ciudad continuó habitada después del periodo romano y las evidencias arqueológicas muestran una ocupación de aproximadamente diez siglos, desde la prehistoria hasta el periodo islámico.

La Casa del Efebo recibe su nombre de una estatua de un joven —un efebo— encontrada durante las excavaciones. El término procede del griego y se utilizaba para designar a un joven.

Uno de los monumentos más espectaculares es el Arco de Triunfo de Caracalla, situado en uno de los extremos del Decumanus Maximus. 

Fue construido en 217 d. C., en honor al emperador Caracalla y a su madre Julia Domna. El arco de Caracalla originalmente estaba coronado por una cuadriga, una representación de un carro tirado por cuatro caballos, aunque esa parte superior no se conserva actualmente.

Volubilis fue declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1997, bajo los criterios culturales (ii), (iii), (iv) y (vi). 

Otro edificio fundamental es la Basílica de Volubilis, un gran edificio público que se utilizaba para funciones administrativas y judiciales. Sus enormes muros y columnas permiten hacerse una idea de sus dimensiones originales.

Frente a la basílica se encuentra el Capitolio, un templo dedicado a la tríada formada por Júpiter, Juno y Minerva, las principales divinidades de la religión oficial romana.

 UNESCO la considera un ejemplo excepcional de ciudad colonial romana en las fronteras del Imperio. 

Un dato especialmente interesante es que las ruinas permanecieron prácticamente abandonadas durante cerca de mil años, circunstancia que ayudó a conservar su autenticidad.

Entre las residencias más famosas está la Casa de Orfeo, denominada así por el magnífico mosaico de Orfeo que se encontró en ella.

Uno de los mosaicos más conocidos es el denominado Mosaico de Orfeo, en el que el músico mitológico aparece rodeado de animales que, según la tradición, quedaban fascinados por su música.

Uno de los capítulos más sorprendentes de su historia llegó en el siglo VIII, cuando Volubilis fue utilizada durante un breve periodo como capital por Idris I, fundador de la dinastía idrisí.

Idris I está enterrado en la cercana Moulay Idriss Zerhoun, ciudad situada junto a Volubilis y convertida posteriormente en uno de los principales lugares de peregrinación de Marruecos. 

Volubilis se encuentra al pie del Jebel Zerhoun, cerca de la ciudad santa de Moulay Idriss Zerhoun. 

Es bastante cansado recorrer este tipo de ruinas porque tendemos a querer recorrernos toda la ciudad, todas sus calles, todas sus casas y todos sus edificios, con mucho calor y sin apenas sombras...imaginemos hacer lo mismo con cualquier ciudad actual de 20 mil habitantes.

Un poco enfadados por no querer servirnos unas patatas fritas en el quiosco de Volubilis, por no sentarnos en la zona de pago del servicio, nos fuimos al cercano mirador de Moulay Idriss. Moulay Idriss Zerhoun es una pequeña ciudad santa construida sobre las laderas del monte Zerhoun, a pocos kilómetros de Volubilis.

Su importancia se debe a Idris I, fundador de la dinastía idrisí y considerado una figura fundamental en la formación del primer Estado islámico de Marruecos; murió en 791 y fue enterrado en este lugar.

Alrededor de su mausoleo se desarrolló la ciudad, que todavía hoy es un importante centro de peregrinación. Curiosamente, Moulay Idriss Zerhoun está en la Lista Indicativa de la UNESCO desde 1995, pero no está inscrita actualmente como Patrimonio Mundial.

Después de hacer unas fotos desde el mirador, bajamos para atravesar la ciudad en coche, pero sin parar y directamente nos fuimos a Meknes...una antigua capital y una ciudad impresionante. Aun tengo en la cabeza las palabras de un guía que nos dio la chapa en Chefchauen: "¿y porque vais a ir a Meknesss?".

Lo primero que hicimos fue dejar las maletas en el Riad, dentro de la medina para lo cual tuvimos que dejar el coche en un parking público que nos indicó el dueño del Riad y luego ir andando unos 300 metros con las maletas hasta el Riad.

Desde el Riad, sin apenas parar nos fuimos a la cercana plaza El Hedim donde nuestra primera mala idea fue adentrarnos en la medina a ciegas por la famosa puerta de Bab Mansour Laalej.

Empezamos a callejear sin rumbo, hasta que nos dimos cuenta que estábamos perdidos y tras muchas calles vacias, calles cerradas y de nuevo la misma sensación incómoda que tuvimos en la medina de Tetuán, conseguimos salir a una calle abierta, la Rue Menoune...

Nos encontramos en una barriada pobre, donde nuestra pinta de turistas nos delataba, así que sin salirnos de esta calle principal decidimos continuar en ella hasta salir totalmente de la medina.

Salimos por la otra punta de la ciudad, donde se encontraba la entrada del palacio Dar El-Makhzen.

El Dar El-Makhzen, cuyo nombre significa literalmente «Casa del Makhzen» o «Casa del Gobierno», fue construido durante el reinado del sultán Moulay Ismail (1672-1727) como parte de la enorme ciudad imperial que convirtió a Meknes en capital de Marruecos.

El complejo estaba destinado a albergar al sultán, su familia y la administración de la corte.

El Dar El-Makhzen no era un único edificio, sino un enorme complejo palaciego formado por diferentes palacios, jardines, patios y dependencias. El conjunto real llegó a ocupar aproximadamente 13,5 hectáreas, y estaba protegido por altas murallas y accesos monumentales.

Una de las características más interesantes es que el palacio forma parte de la Ciudad Imperial de Moulay Ismail, un gigantesco proyecto urbanístico del siglo XVII que incluía también murallas, puertas monumentales, graneros, instalaciones hidráulicas, jardines, mezquitas y otros edificios de la corte.

Para regresar de nuevo a la plaza El Hedim y como no podiamos atravesar el palacio, tuvimos 2 opciones, regresar por la medina, descartado automáticamente, o bordear por el otro lado por el Bassin d’Agdal o Sahrij Souani, un enorme depósito de agua construido por el sultán Moulay Ismail a finales del siglo XVII, como pieza fundamental del sistema hidráulico de su ciudad imperial.

Mide aproximadamente 149 × 319 metros, con unos 3 metros de profundidad, y recibía agua mediante diez norias instaladas en el vecino Dar Al Ma; su función principal era garantizar el abastecimiento de los palacios, mezquitas, baños, jardines y habitantes de Meknes, especialmente durante sequías o posibles asedios.

Después de tomarnos un té en una terraza frente a la Prison de Kara, regresamos a la plaza El Hedim donde Dani se había quedado con ganas de hacerse una foto con el avestruz y el mono.

Para cenar nos fuimos al Restaurante Aisha, bastante turístico, pero donde comimos muy bién. Una pasta picante, aceitunas y pan de aperitivo muy ricos. Yo me comi mi primer Cous-Cous vegetariano, (ya no dejé de pedirlo durante todo el viaje), mientras Dani y Natalia compartieron una pastela y un Cous-Cous, también muy rica la pastela. Aún algunas noches todavía recuerdo el sonido de los cascos de caballo de la música de fondo del local...no todo puede ser perfecto. ☺👅