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Marruecos - Norte - Día 3

 

Marruecos - Norte - 2026

Chefchaouen (01/05/2026)

Amanecimos en Tetuán y tocaba recoger para irnos hacia el sur...destino una de las ciudadesmás bonitas de Marruecos: Chefchaouen.

Además de ser el mejor Riad en el que estuvimos. nuevo y muy bonito, en el Riad El Sultan de Tetuán fue donde mejor desayuno nos pusieron.

Mientras los locales se preparaban para el rezo, nosotros preparabamos las maletas para de nuevo regresar al parking privado donde el Riad nos reservó el parking.

Salimos por la Bab Okla (Puerta de la Reina), misma puerta por la que entramos, situada en la parte oriental de la medina y considerada una de las entradas históricas más importantes de Tetuán.

Tetuán está literalmente rodeada de montañas del Rif: la ciudad se extiende entre los montes Dersa, al norte, y Ghorghiz, al sur.

El entorno de Tetuán es predominantemente montañoso: aproximadamente el 70 % de la superficie de la provincia está ocupada por montañas y otro 15 % por colinas.

Esta orografía, combinada con la influencia mediterránea, produce un paisaje mucho más verde de lo que suele imaginarse al pensar en Marruecos.

Paramos brevemente en Bin Khallal , un punto especialmente interesante para contemplar el paisaje rural y montañoso al sur de Tetuán, en una zona donde el relieve del Rif domina el horizonte. Desde este entorno se puede apreciar el contraste entre las montañas, los pequeños núcleos rurales y el agua del embalse de Nakhla.

El paisaje es atractivo porque el embalse queda encajado entre los relieves del Rif, creando una sucesión de montañas verdes y laderas que se reflejan en el agua. La zona es además frecuentada por excursionistas y personas que buscan tranquilidad y naturaleza cerca de Tetuán.

El Lac du Barrage Sedd Nakhla se encuentra aproximadamente 20 km al sur de Tetuán. El embalse fue construido en 1961 sobre el Oued Nakhla y tiene una capacidad normal de unos 5,7 millones de m³; una de sus funciones principales es contribuir al abastecimiento de agua de Tetuán

En torno a las 12:30h, habiamos llegado a Chefchaouen, y este era el parking público al que hacian referencia como parking del Riad...un huevo en la calle que te reservaban unos gorrillas, que cobraban y luego desaparecian por la noche.

Dejamos las cosas en el "hotel", mucho más modesto que nuestro Riad de Tetuán, pero bien ubicado...y nos fuimos a hacernos fotos hasta la hora del free tour que habiamos reservado al llegar.

Chefchaouen es uno de esos lugares donde cada calle, puerta o lugar merece una foto y todas son de postal.

Nos tomamos un aperitivo en el bar Chez Aziz, situado junto a la puerta Bab El Ain, que era el punto de encuentro del tour.

Tras una charla genérica con un chico que pretendía ser un guía, pero no el nuestro, finalmente apareció nuestra guía, una chica Argentina muy maja, la verdad.

La característica más famosa de Chefchaouen son sus fachadas pintadas en diferentes tonalidades de azul, desde el azul cielo hasta tonos más intensos.

La ciudad recibe por ello el sobrenombre de “la Ciudad Azul” o “la Perla Azul”.

No existe una única explicación histórica totalmente demostrada sobre el origen del color azul. Se han propuesto diferentes teorías, entre ellas la influencia de las comunidades judías, la tradición de encalado y razones prácticas relacionadas con el clima y los insectos.

Una explicación popular relaciona el azul con las comunidades judías sefardíes que se establecieron en la ciudad, para quienes el azul podía simbolizar el cielo y recordar la presencia de Dios.

Las calles azules no son solamente una decoración turística: forman parte de la arquitectura tradicional de la medina, construida sobre la ladera de la montaña y caracterizada por callejones estrechos y sinuosos.

La medina de Chefchaouen está considerada uno de los principales atractivos patrimoniales de la ciudad y conserva una estructura urbana adaptada al terreno montañoso.

La Mezquita Bab Al Souk, también conocida como Mezquita del Zoco, es una pequeña mezquita situada junto a una de las entradas de la medina de Chefchaouen. Fue construida en el siglo XVI, cerca de la antigua puerta Bab al-Ithnine (Puerta del Lunes).

Chefchaouen es también un importante centro de artesanía tradicional, especialmente de trabajos relacionados con la madera, la lana, el cuero y los tejidos.

Durante siglos, Chefchaouen fue considerada una ciudad sagrada y cerrada a los extranjeros, especialmente a los cristianos.

Uno de los primeros europeos que consiguió entrar en Chefchaouen fue el explorador francés Charles de Foucauld, que llegó en 1883 disfrazado de rabino judío para poder recorrer la ciudad.

La Plaza El Hauta es uno de esos lugares de paso, pintorescos de la ciudad y por la que pasamos siempre de regreso al hotel.


La ciudad fue fundada en 1471 por Moulay Ali Ben Rachid, quien estableció inicialmente una fortaleza en este lugar montañoso.

Su fundación tuvo un claro carácter estratégico: Chefchaouen nació como bastión defensivo frente a la expansión portuguesa en el norte de Marruecos, especialmente después de la conquista portuguesa de Ceuta en 1415. 

El crecimiento de Chefchaouen estuvo muy relacionado con la llegada de musulmanes y judíos expulsados de la península Ibérica, especialmente tras la caída de Granada en 1492 y las posteriores expulsiones.

Esta inmigración andalusí explica en buena medida que la arquitectura de la medina tenga un aspecto sorprendentemente parecido al de algunos pueblos de Andalucía, con casas encaladas, patios interiores, calles estrechas y fuentes.

Otro lugar destacado es Ras El Maa, el manantial situado en la parte alta de la ciudad.

Su agua fue fundamental para el desarrollo histórico de Chefchaouen y todavía constituye uno de los lugares más populares de la ciudad. 

Ras El Maa significa literalmente “cabeza del agua” y constituye uno de los principales puntos de contacto entre la ciudad y las montañas que la rodean.

El agua de Ras El Maa permitió históricamente alimentar fuentes, viviendas, molinos y huertos, convirtiendo el manantial en un elemento esencial para la vida cotidiana de la medina.

Desde la zona alta de Chefchaouen se pueden obtener magníficas vistas sobre los tejados de la medina y las montañas del Rif, especialmente al amanecer y al atardecer.

Quizá lo más especial de Chefchaouen es que su famoso color azul es solamente una parte de su atractivo: detrás de las fachadas hay una ciudad fundada en 1471...

Chefchaouen está situada en el noroeste de Marruecos, en plena cordillera del Rif, entre Tetuán y Ouazzane.

El corazón de la medina es la plaza Uta el-Hammam, uno de los espacios más animados de Chefchaouen y lugar donde se encuentran algunos de los edificios históricos más importantes.

Entre 1472 y 1560, Chefchaouen disfrutó de una autonomía considerable respecto a la dinastía wattasí, llegando a convertirse en el centro de un pequeño principado de gran influencia en la península Tingitana.

La Gran Mezquita de Chefchaouen, situada junto a Uta el-Hammam, destaca por su minarete de planta octogonal, una característica arquitectónica especialmente llamativa.

La ciudad se encuentra aproximadamente a 600 metros de altitud, encajada entre montañas.

Desde la terraza de una tienda de souvenirs nos despedimos de la guía...quien se sabe el sitio y a cambio te pide que simplemente eches un ojo a los souvenirs y alfombras de la tienda...algo mugrienta eso si, por lo que no compramos nada.

El nombre Chefchaouen procede del árabe y del bereber y suele interpretarse como “mira los cuernos” o “mira los picos”, en referencia a las dos montañas que dominan la ciudad. 

La primera construcción importante fue la Kasbah, alrededor de la cual fue creciendo posteriormente la ciudad. Hoy continúa situada en el corazón de la medina.

Después del tour nos fuimos a buscar un lugar donde nos sirvieran un buen Cous-Cous y lo encontramos.

Junto a la misma puerta por la que habiamos entrado por la mañana, Bab Al Souq se encuentra el restaurante del mismo nombre y donde nos pusieron un riquísimo Cous-Cous.

Pedimos Cous-Cous de pollo y de cordero, muy rico...lastima no poder regarlo con una buena cerveza fresquita.

En Uta el-Hammam se encuentra la Kasbah de Chefchaouen, construida originalmente como fortaleza y posteriormente ampliada y restaurada. Actualmente alberga un museo y jardines.

La Kasbah está rodeada por jardines interiores, que crean un espacio verde y fresco en pleno centro de la medina, en contraste con el predominio del azul en las calles exteriores.

La ubicación de Chefchaouen convierte a la ciudad en un excelente punto de partida para practicar senderismo por las montañas del Rif, con numerosas rutas que parten de sus alrededores.

Según los datos publicados por UNESCO Global Network of Learning Cities, Chefchaouen tiene alrededor de 43.000 habitantes.

Ya por la tarde subimos, junto a cientos de personas más hasta la Mezquita Bouzaafar, el sitio ideal para ver la puesta de sol.

La Mezquita Bouzaafar, conocida también como Mezquita Española, se encuentra sobre una colina al sur de Chefchaouen y es uno de los mejores puntos para contemplar la ciudad azul y las montañas del Rif.

El acceso se realiza desde la zona de Ras El Maa, siguiendo un camino ascendente que normalmente requiere unos 15-30 minutos a pie, dependiendo del ritmo.

Al caer la tarde, las fachadas azules de la medina quedan iluminadas por la luz dorada mientras detrás aparecen las montañas del Rif, creando una de las panorámicas más características de la ciudad. 

La mezquita tiene además una historia vinculada al periodo del Protectorado español. Las fuentes actuales la sitúan en las primeras décadas del siglo XX; durante mucho tiempo permaneció abandonada y posteriormente fue restaurada, conservando elementos de arquitectura de inspiración árabe-musulmana.

Regresamos a la medina para pasearla de noche y de paso pues fuimos picando alguna que otra cosa como la karantika que se prepara principalmente con harina de garbanzo, agua, huevos y especias, se hornea hasta que queda firme por arriba y cremosa en el interior, y tradicionalmente se sirve en trozos dentro de pan, con comino, sal y salsa picante

Miramos para cenar en alguno de los bares y restaurantes de la plaza de Uta el-Hammam, pero estaban a tope de turistas y tampoco vimos nada que nos convenciese.

También dimos una vuelta rápida por este mercadillo de artesanía ubicado en la plaza de Debnat Elmakhzen

Para en una calle adyacente encontrar este sitio para cenar, y como para comer tuvimos Cous-Cous, pues para cenar tocaba un Shawarma.

Regresamos al hotel, fotografiando de noche algunos de los rincones idílicos que ya fotografiamos de día.

Para despedir el día subimos a la terraza del hotel, uno de sus principales reclamos cuando reservamos y aunque tenían un pequeño restaurante y bar para los huéspedes, nosotros apenas hicimos unas fotos ya que no tenian nada de alcohol como para sentarnos a tomar algo tranquilamente...