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Marruecos - Norte - Día 1

 

Marruecos - Norte - 2026

Assilah - Lixus - Larache (29/04/2026)

Aterrizamos en Tanger a las 6:40h de la mañana...un vuelo corto y sin problemas de Ryanair para el que tuvimos que madrugar bastante. En un cajero del aeropuerto sacamos unos dinares con la tarjeta de crédito para llevar algo de dinero local, a la espera de encontrar alguna casa de cambio con mejores tarifas....nuestro siguiente reto: encontrar el "BIG PROYECTOR".

Llegamos tan temprano que ni siquiera había llegado el chico del alquiler de coches.

Estaba un poco nublado, asi que nuestro plan de playa el primer día en Assilah no fue un buen plan inicial.

Después de estar buscando el punto de encuentro del coche de alquiler durante una hora, resultó que el "big projector" era un poste enorme de focos de luz ubicado en el centro del parking del aeropuerto.

Diría que llegamos a Assilah sin ninguna novedad, pero mentiría. Nada más salir de Tanger tras cruzar un puente...multa de radar!. Fueron 15€, pero fue suficiente escarmiento como para ya ir a 60 por hora el resto del viaje, ya que la policía está en todas las rotondas y entradas a pueblos por todo Marruecos.

Aparcamos en un parking público al aire libre a la entrada del puerto y lo primero que hicimos fue ir a la playa, pese al tiempo.

Asilah está situada en la costa atlántica del norte de Marruecos, a unos 40 km al sur de Tánger, y pertenece a la prefectura de Tánger-Asilah.

Su historia supera los 2.000 años. La ciudad estuvo vinculada a poblaciones fenicias y cartaginesas y posteriormente fue conocida en época romana como Zilis.

La ciudad que conocemos actualmente tiene raíces medievales: las fuentes sitúan su reorganización islámica en el siglo IX, cuando se estableció como enclave fortificado.

Durante la Edad Media, Asilah llegó a ser un importante puerto comercial, con presencia de comerciantes de Génova, Venecia, Mallorca y Barcelona.

Uno de los episodios más impresionantes de su historia ocurrió el 24 de agosto de 1471, cuando los portugueses conquistaron Asilah bajo el reinado de Alfonso V.

La expedición portuguesa fue enorme: las fuentes municipales hablan de cerca de 500 barcos y unos 30.000 soldados, una fuerza extraordinaria para la época.

Llegamos tan temprano que no había nadie por las calles y los comercios estaban aun cerrados. Así que nos pudimos hacer fotos a nuestro antojo...

Los portugueses llamaron a la ciudad Arzila y la transformaron en una importante plaza militar y comercial, reforzando considerablemente sus murallas y defensas.

La ocupación portuguesa terminó inicialmente en 1550, pero Asilah volvió a manos portuguesas en la década de 1570. Finalmente quedó bajo dominio marroquí tras los acontecimientos posteriores a la batalla de Alcazarquivir de 1578.

El famoso Festival Cultural Internacional de Asilah nació en 1978 y contribuyó decisivamente a convertir la ciudad en un referente cultural y artístico del norte de Marruecos.

El perímetro de las murallas de la medina alcanza aproximadamente 1.200 metros, con una altura que oscila entre unos 5 y 7 metros en distintos tramos.

La medina cuenta actualmente con cinco puertas, entre ellas Bab al-Bahr, Bab al-Qasba, Bab al-Homar, Bab al-Souk y Bab Krikia. Algunas son posteriores a la época portuguesa. 

La medina está formada por cinco barrios históricos, entre ellos Al-Qissaria, Ben Ayyad, Mgima’ y Krikia, además de la zona de la kasbah.

Las casas blancas con detalles azules, verdes y otros colores convierten las calles de Asilah en un auténtico espacio artístico al aire libre.


La propia ciudad considera sus calles y fachadas una de las mayores exposiciones artísticas abiertas de Marruecos.

Las murallas de la medina son uno de los símbolos de Asilah. El recinto histórico ocupa aproximadamente 7 hectáreas y conserva una fuerte huella de la arquitectura militar portuguesa.

Asilah tiene también una importante herencia andalusí. Las migraciones procedentes de Al-Ándalus contribuyeron enormemente a su identidad cultural y arquitectónica, especialmente en los siglos medievales.

Asilah tiene una población de más de 30 mil habitantes.

Y otros tantos gatos...vimos muchos gatos en Marruecos por todas partes y pocos perros.

Tras la visita por la medina, compramos un aperitivo que nos tomamos en una escalinata al pie de la Borj Al Kamra (torre de Al-Qamra).

La torre de Al-Qamra es uno de los elementos más reconocibles de Asilah. Fue construida por los portugueses a finales del siglo XV y domina una de las plazas de la medina. 

En torno a las 11:30h ya habiamos visitado Asilah, así que nos fuimos en dirección de Lixus, donde llegamos en torno a las 12:30h.

El origen de Lixus se remonta al primer tercio del siglo VIII a. C., por lo que es uno de los asentamientos urbanos más antiguos documentados de Marruecos.

La ciudad fue fundada sobre una colina conocida como Techemc, una posición elevada que dominaba el estuario del Loukkos y facilitaba el control de las comunicaciones y del puerto.

En Lixus se han encontrado mosaicos con representaciones mitológicas, entre ellos uno relacionado con Poseidón y otro conocido como el mosaico del Dios Océano.

A lo largo de su historia, Lixus pasó por cinco grandes fases culturales: fenicia, púnica, mauritana, romana e islámica, dejando restos correspondientes a distintos periodos.

Los fenicios utilizaron Lixus como enclave comercial atlántico, aprovechando su posición estratégica para conectar el norte de África con otras zonas del Mediterráneo y del Atlántico.

Lixus aparece relacionada en las fuentes antiguas con el mitológico Jardín de las Hespérides, donde Hércules habría realizado uno de sus famosos trabajos para conseguir las manzanas de oro. Es una tradición legendaria, no un hecho arqueológicamente demostrado.

El yacimiento conserva un anfiteatro romano de pequeñas dimensiones, con una cavea semicircular. El edificio pudo utilizarse tanto para representaciones como para espectáculos públicos.

Uno de los grandes secretos de Lixus está en su enorme complejo de salazones de pescado y producción de garum, una de las instalaciones industriales de este tipo más importantes conocidas en el Mediterráneo antiguo.

El garum era una salsa de pescado fermentado muy apreciada por los romanos. En Lixus se preparaba utilizando grandes instalaciones y posteriormente se exportaba a diferentes lugares del Imperio.

Junto al anfiteatro se encuentran restos de termas romanas, donde todavía pueden identificarse elementos relacionados con las salas de baño, piscinas y sistemas utilizados para calentar el agua.

Durante la época romana, Lixus alcanzó uno de sus momentos de mayor prosperidad, especialmente bajo el emperador Claudio (41-54 d. C.), gracias a la industria pesquera, las salazones y el comercio.

En la parte elevada de la ciudad existía un importante complejo religioso con varios templos. Las excavaciones han identificado ocho templos, entre ellos el denominado Templo F, que ocupaba unos 1.500 m².

Lixus se encuentra junto al río Loukkos, a unos 4 km de su desembocadura y muy cerca de Larache, en la costa atlántica del norte de Marruecos.

Uno de los santuarios de la acrópolis se ha relacionado con Hércules-Melqart, una asociación especialmente interesante porque conecta la tradición fenicia con la posterior identificación grecorromana de Melqart con Hércules.

El yacimiento forma parte de la Lista Indicativa del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1995, aunque esto significa que está en la lista de posibles candidaturas y no que sea actualmente Patrimonio Mundial inscrito.

Lixus también tuvo una importante etapa bajo los reyes de Mauritania, especialmente durante los reinados de Juba II y Ptolomeo, cuando experimentó una notable transformación urbanística y económica.

Las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz barrios residenciales, edificios religiosos, instalaciones industriales, termas, espacios públicos y estructuras defensivas, mostrando que Lixus fue mucho más que un simple puerto comercia

Un dato que impresiona al visitar Lixus es que las excavaciones solo han descubierto una parte de la antigua ciudad: las zonas excavadas abarcan unos 62 hectáreas y representan aproximadamente una cuarta parte de su superficie total según estudios arqueológicos citados. 

Terminamos de visitar Lixus en torno a las 14h así que nos fuimos directos a comer a Larache.

Nos fuimos a comer al puerto de Larache, donde habia bastante actividad a esa hora.

La IA nos sugirió ir a comer a comer a un Restaurante llamado Loukous, pero al llegar parecía estar cerrado, además de no tener muy buena pinta...así que nos fuimos enfrente al Restaurante Jawad que estaba lleno de gente...

El dueño, muy amable nos dio recuerdos para todo el mundo en Madrid, algo así como si Madrid fuera un pueblo de 15 habitantes. 😆

Comimos bien, en particular las sardinas y la fritura es lo que yo recomendaría...

Después de comer, nos fuimos a la casa a dejar las maletas y descansar un poco a la hora de la siesta ya que apretaba bastante el calor. Se despejó a mediodía, despues de haber estado toda la mañana el cielo nublado.

Ya por la tarde nos fuimos a recorrer el centro de Larache.

Larache está situada en la costa atlántica del norte de Marruecos, en la desembocadura del río Loukkos. Su posición convirtió desde antiguo a la ciudad en un importante punto estratégico y comercial.

La ciudad moderna de Larache está estrechamente relacionada con la antigua Lixus, situada a pocos kilómetros río arriba.

La plaza de la Liberación, conocida durante el periodo español como Plaza de España, es uno de los espacios urbanos más representativos de Larache y muestra claramente la influencia arquitectónica española en la ciudad.

Aunque la región estuvo habitada desde la Antigüedad, las fuentes históricas sitúan la fundación de Larache como ciudad medieval hacia el siglo XIII, vinculada a la dinastía idrisí y a la población Banu Arus.

A finales del siglo XII, el califa almohade Yaqub al-Mansur construyó una fortaleza en la zona, demostrando la importancia estratégica que ya tenía el emplazamiento.

Larache sufrió varios intentos de conquista europea. Portugueses y españoles trataron de controlar el puerto debido a su posición en la desembocadura del Loukkos y su conexión con el interior del país.

En 1610, Larache pasó a manos españolas y permaneció bajo dominio español hasta 1689, cuando el sultán alauí Moulay Ismail recuperó la ciudad....y por esos se ven numerosas plazas, comercios y hoteles con nombres españoles.

La presencia española volvió a comenzar en 1911, durante la época del Protectorado, y se prolongó hasta la independencia de Marruecos en 1956.

Durante el Protectorado español, Larache llegó a ser conocida en determinados ambientes como “la Perla del Norte”, debido a su posición estratégica y a su desarrollo urbano en la desembocadura del Loukkos.

Uno de los espacios más interesantes de la ciudad es la medina, cuyo trazado conserva la estructura de la antigua ciudad amurallada y constituye uno de los principales testimonios de la evolución histórica de Larache.

El nombre árabe de Larache, Al-ʿArāʾish, suele relacionarse con la idea de parras o emparrados, una referencia a la abundancia de viñedos que existían en la zona.

La Kasbah de Larache ocupa una posición elevada junto al río y el puerto. Su ubicación permitía controlar tanto el acceso marítimo como la entrada hacia el valle del Loukkos.

Nos fuimos a ver el atardecer cerca del Fuerte portugués Al Kabibat, que estaba siendo reformado, al igual que muchos otros monumentos en Marruecos, al parecer por el mundial de futbol de 2030.

Muy concurrido el paseo y mucha gente viendo la bonita puesta de sol que tuvimos.

Para cenar callejeamos un poco buscando un restaurante donde comer un Cous-Cous...

Fue curioso porque una vez sentados en el restaurante recomendado de nuevo por la IA para cenar el Cous-Cous, el dueño nos dijo que solo cocinaba Cous-Cous los viernes y que solo tenía pescado y poco más...así que como estabamos solos en el restaurante y poco convencidos con la oferta nos levantamos y nos fuimos.

EL Cafe Real Madrid de Larache...no podía faltar la foto...

Aquí en el restaurante, con la ilusión del Cous-Cous antes de levantarnos, pirarnos y acordar con el camarero que volveriamos el viernes...jaja ☺👅

Callejeando nos encontramos con un local de Shawarma, lleno de gente local y con muy buena pinta...así que cenamos muy bien al final.